sábado, 19 de octubre de 2013

Sábanas...

SÁBANAS

Una pareja de recién casados, se mudó para un barrio muy tranquilo.

En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer reparó a través de la ventana que una vecina colgaba sábanas en el tendal.

-¡Qué sábanas sucias est...á colgando en el tendal!
-Está precisando de un jabón nuevo... ¡Si yo tuviese intimidad le preguntaría si ella quiere que yo le enseñe a lavar las ropas!-


El marido miró y quedó callado.
Algunos días después, nuevamente, durante el desayuno, la vecina colgaba sábanas en el tendal y la mujer comentó con el marido:


-¡Nuestra vecina continúa colgando las sábanas sucias! ¡Si yo tuviese intimidad le preguntaría si ella quiere que yo le enseñe a lavar ropas!-

Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina colgaba sus ropas en el tendal.

 Había pasado un mes, la mujer se sorprendió al ver las sábanas siendo tendidas, y entusiasmada fue a decir al marido.

-¡Mira, ella aprendió a lavar las ropas! ¿Será que la otra vecina le enseñó...? Porque yo no hice nada.-
El marido calmosamente respondió:

-¡No, hoy yo me levanté más temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana! -

Y así es. Todo depende de la ventana, a través de la cual observamos los hechos. Antes de criticar, verifiquemos si hicimos alguna cosa para contribuir. Verifiquemos nuestros propios defectos y limitaciones.

Lave sus vidrios. Abra su ventana...

DESCONOCIDO

sábado, 5 de octubre de 2013

EL MÁGICO EFECTO DEL ELOGIO


EL MÁGICO EFECTO DEL ELOGIO

Los seres humanos necesitan que los alienten. Sentir la calidez de la aprobación, aumenta la confianza en sí mismo.

En la persona cuya autoestima se ha elevado, se obra una especie de milagro. Repentinamente le ...caen mejor los demás y se hace más amable y solidaria, con quienes le rodean.

El elogio, también contribuye a suavizar los inevitables roces de la convivencia cotidiana. Una buena y saludable vida familiar se nutre de ellos. Los niños, en especial, están deseosos de reconocimiento y aprecio.

Una joven madre contó ésta anécdota: "Mi hijito se porta mal a menudo, de manera que debo regañarlo. Pero un día su conducta fue especialmente buena, sin embargo esa noche, después de acomodarlo en su cama y al bajar por las escaleras lo oí llorar: fui a verlo, y lo encontré con la cara hundida en la almohada. Entre sollosos me preguntó si no había sido un buen niño.

"La pregunta me traspasó como un puñal - agregó la madre- nunca había dudado en corregirlo cuando hacía algo malo; pero cuando se portó bien, ni siquiera lo noté. Lo había mandado a dormir sin darle una palabra de reconocimiento."

EL ELOGIO hace que la gente, dé lo mejor de sí pero quien lo dá siente también la satisfacción de haber creado en el otro un especial estado de ánimo, de la misma manera como "... las flores dejan siempre parte de su fragancia en la mano de quien las ofrece".

GOTTFRIED VON KRONEMBERG